jueves, 4 de octubre de 2012
Sin recortes
Hay que ser de una pasta especial. Sólo hay que verles trabajar de cerca para comprenderlo. Hablo de la profesión médica. Y más concretamente, de enfermeras/os y auxiliares de enfermería. Que no se me enfaden los médicos, pero su trato nunca es tan cercano, habitual y cotidiano...
Se nota cuándo algo es vocacional y cuándo no lo es. El cariño, la consideración, el respeto a la dignidad del enfermo incluso cuando éste no pone nada de su parte e incluso se muestra agresivo. No todos son iguales en esto, por eso hablaba de vocación...
Y además están los familiares que, con su preocupación lógica, a veces dificultan más que arreglan.
No me entiendan mal. Estos profesionales también trabajan por dinero. También les afectan los recortes. También tienen cargas y obligaciones familiares. Y deseos, caprichos y aspiraciones. Y puede que hasta cuestiones inconfesables... Pueden estar indignados, pero lo cierto es que, en esta última semana en que he tenido oportunidad de verlo, la atención a los pacientes, al menos por su parte, no ha sido recortada. No podía ser de otra manera, ni debería serlo nunca. A fin de cuentas, lo importante en este caso no se paga con dinero, derechos o privilegios.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Colgados de Dios
Me cuenta Don Víctor —citándole así algunos ya saben de quién se trata— que poca gente de Iglesia conoce a fondo la labor que realiza el Cottolengo del Padre Alegre y la congregación de las Hermanas Servidoras de Jesús en su pueblo, Palma de Gandía. Incluso ese desconocimiento alcanza a muchos vecinos del mismo municipio. Y si lo dice Don Víctor, probablemente tenga mucha razón.
Desde dentro de la Iglesia somos muy conscientes —desde fuera se subestima o no se quiere reconocer— de la gran labor que se desarrolla en nombre de Dios. Sin embargo, nuestro conocimiento no pasa, en demasiadas ocasiones, de simples vaguedades y datos generales. Creo que de esto, precisamente, es de lo que me hablaba Don Víctor esta misma mañana.
Muy pocos saben de verdad lo que es el Cottolengo del Padre Alegre, aunque quizá hayan oído hablar de él.
Se trata de una institución que ampara y acoge a enfermos incurables y pobres. Una institución en la que desarrollan su labor evangelizadora —asistiendo al cuerpo y al espíritu del enfermo, como debe ser— las religiosas que les mencionaba en el primer párrafo. Una institución donde se vive la alegría de ser y sentirse amado por Dios, pese al dolor y la enfermedad. Una institución, en definitiva, que aspira a vivir de la Divina Providencia, sin subvenciones, sin pedir ni aceptar nada que sea fruto de petición...
No es fácil encontrar números, porque no “sacan pecho” por su trabajo, pero sé por una buena persona y de confianza que casi setenta enfermos sin recursos viven en la casa del Cottolengo en Palma de Gandía gracias a la caridad, la limosna y el amor de Dios...
jueves, 20 de septiembre de 2012
Te presto mi voz
Hace casi un año, cuando el dinero público llevaba ya un tiempo escaseando, les hablé de ello. Hoy vuelvo a hacerlo.
Hace escasamente una semana el padre Aparicio vino a verme. En realidad, no directamente. Había venido a explicarle al Sr. Arzobispo su última iniciativa para intentar salvar las residencias y los centros de ASPADIS, que se dedican a la atención de disminuidos psíquicos profundos.
Se trata de una pulsera azul y de un donativo de un euro por cada una de ellas. Le han hecho cincuenta mil. Seguro que si miras un poco con atención, en pocos días, encontrarás la forma de hacerte con una de ellas, de ser voz de los sin voz...
¿Y dónde está la heroicidad? Probablemente en la perseverancia de un hombre dispuesto a remover cielo y tierra por una buena causa. O en la de aquéllos que le han fabricado las pulseras sin coste alguno. O quizá en la imprenta que le ha impreso los carteles, gratis también. Y, por supuesto, en todos aquéllos que han hecho su donativo y llevan una de estas pulseras en la muñeca.
No se corten. Hay muchas causas con la que está cayendo..., pero la de estos pequeños es una voz que no se levantará, que no se escuchará, si no les prestamos nuestras gargantas.
Hace escasamente una semana el padre Aparicio vino a verme. En realidad, no directamente. Había venido a explicarle al Sr. Arzobispo su última iniciativa para intentar salvar las residencias y los centros de ASPADIS, que se dedican a la atención de disminuidos psíquicos profundos.
Se trata de una pulsera azul y de un donativo de un euro por cada una de ellas. Le han hecho cincuenta mil. Seguro que si miras un poco con atención, en pocos días, encontrarás la forma de hacerte con una de ellas, de ser voz de los sin voz...
¿Y dónde está la heroicidad? Probablemente en la perseverancia de un hombre dispuesto a remover cielo y tierra por una buena causa. O en la de aquéllos que le han fabricado las pulseras sin coste alguno. O quizá en la imprenta que le ha impreso los carteles, gratis también. Y, por supuesto, en todos aquéllos que han hecho su donativo y llevan una de estas pulseras en la muñeca.
No se corten. Hay muchas causas con la que está cayendo..., pero la de estos pequeños es una voz que no se levantará, que no se escuchará, si no les prestamos nuestras gargantas.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Héroes incómodos
Ha pasado casi un mes desde la última vez. Escribir todas las semanas agota. Descansar es necesario... y también una tentación de comodidad.
En este tiempo han pasado, han llegado hasta mis oídos, cientos de historias, de pequeños detalles, de desapercibidas heroicidades. Ya tendremos tiempo de ir desgranando algunas de ellas. Otras, me las guardaré en el corazón.
Muchas son las cosas de las que valdría la pena hablarles en primer lugar. Del valor de un anciano Papa que mañana inicia un complicado viaje por el Líbano. De no pocas comunidades cristianas y musulmanas que, en aquel país, se unieron anoche para rezar por Benedicto XVI, por el diálogo, la paz y la convivencia que, desde hace décadas, les ha sido hurtada a los libaneses. Del inconformismo del cardenal Carlo María Martini, que falleció hace unos días...
jueves, 9 de agosto de 2012
Los verdaderos juegos de "Litus"
Apenas faltan unos días para la conclusión de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Apenas unos días para que todos los deportistas —muchos lo han hecho ya— regresen a casa con las maletas cargadas de alegrías, penas, decepciones, ... Al menos uno de ellos, español, no volverá a casa. O quizá sí, porque su casa ya es otra.
Carlos Ballvé, “Litus” para los amigos, es un defensa de la selección española de hockey sobre hierba que, apenas termine el torneo, volará hacia Bélgica para terminar sus estudios en el seminario.
La historia de “Litus” es especial. Que haya podido dedicarse al deporte ya es, de por si, casi milagroso, pero fue en 2005, durante un Mundial sub-21, cuando comenzó una especial relación con Dios. Durante aquel torneo, Carlos “negoció” con Dios. Como hacemos todos tantas y tantas veces, le hizo una promesa: ir a Medjugorje si Dios les echaba una mano. Parece ser que Dios cumplió, y también lo hizo “Litus”.
Sin embargo aquello no fue suficiente. Una semilla quedó sembrada en el corazón del joven, y aunque esta vez —deportivamente— no necesitaba de su auxilio, Carlos acudió de nuevo a Dios. Esta vez, con una actitud totalmente distinta. Lo explica con sus propias palabras: “no sé qué pasa, están pasando cosas muy raras. Yo quiero jugar limpio contigo, así que aquí me tienes, haz lo que quieras”. De ahí, al Seminario.
Carlos va a dejar atrás los juegos olímpicos para retomar el verdadero Juego...
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