Pasan desapercibidos. Casi ni nos damos cuenta. Pero están ahí. A su manera son héroes. Nadie les pondrá una medalla, ni tendrán homenajes. Probablemente, ni se hable de ellos. Al menos aquí, sí escribiremos...

jueves, 31 de enero de 2013

No hay amor más grande


Conchita Francisco, de 62 años, era agente de pastoral, viuda y madre de dos hijos. Fue asesinada a tiros por hombres no identificados frente a la catedral católica de Bongao, en la provincia filipina de Tawi-Tawi, en el sur del archipiélago, el 13 de noviembre de 2012.

La mujer acababa de salir de la iglesia, donde cada día conducía el rezo del Rosario y participaba en la Santa Misa. Conchita, llamada “Ching”, era un pilar en las actividades pastorales de la Iglesia local. Hace diez años su marido también fue asesinado, siendo presidente de la escuela de segundo grado en el campus de la “Mindanao State University” (MSU) en Bongao.

La muerte de su esposo no fue excusa para abandonar su compromiso pastoral...

Anastasius Nsherenguzi, sacerdote de la diócesis de Kayanga (Tanzania), de 43 años, resultó gravemente herido el 6 de abril de 2012, Viernes Santo, y murió al día siguiente, 7 de abril, después de unas horas de agonía, durante las cuales se negó a revelar la identidad de sus agresores.

Tras su muerte pudo saberse que Nsherenguzi regresaba a su casa desde Bushangaro, el área de la parroquia donde había ido para una celebración religiosa cuando, en el camino, se encontró con algunos jóvenes que estaban peleándose. El sacerdote intervino para evitar que el conflicto degenerase, pero fue golpeado por uno de los jóvenes con una gran piedra, que le provocó las heridas que causaron su muerte.

Construir la paz entre sus semejantes le costó la vida...

Son sólo dos ejemplos de los doce misioneros que han sido asesinados en este pasado año de 2012, según relata la Agencia Fides.

jueves, 24 de enero de 2013

San Francisco de Sales


Hoy se celebra la festividad del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales. Permítanme traer a este blog hoy, por tanto, a los héroes de esta profesión. A esos héroes a los que ustedes no conocen. A héroes que, necesariamente, no tienen por qué morir en el ejercicio de su labor de mantenernos informados, ni batirse el cobre por destapar la corrupción o defender la democracia.

Permítanme hoy hablarles de verdaderos profesionales, no siempre titulados ni reconocidos, que han hecho y hacen posible los medios de comunicación católicos desde la gratuidad.

Me refiero a esos héroes voluntarios que mantienen laboral y económicamente buena parte de la programación de radios, televisiones y diarios diocesanos. Colaboradores que nunca han cobrado un céntimo, ni lo han pedido. Hablo de personas que, de su propio bolsillo y en su tiempo libre, mantienen abiertas iniciativas en Internet, o diseñan la página parroquial en sus parroquias.

La Iglesia nunca hará justicia suficiente con estas personas. Con todas ellas. Puede que las loas y el honor llegue a algunos más significados, pero en la inmensa mayoría de los casos su labor callada, silenciosa, humilde y vitalmente necesaria pasará a la historia sin reconocimiento alguno, y sin que ellos lo reclamen.

A ésos que, como San Francisco de Sales, nunca serán reconocidos como auténticos periodistas, que nunca venderán su trabajo desinteresado ni cobrarán por el mismo, démosles hoy un fuerte aplauso. Mañana, dejémosles seguir evangelizando desde el anonimato.

Y al resto de periodistas, titulados o no, trabajando o en el paro, especialmente a los que realizan jornadas inhumanas motivadas en la esclavitud de la noticia, en la escasez presupuestaria, o en la poca capacidad organizativa de directores y empresas, a los que viven con infrasueldos y amenazas permanentes sobre sus cabezas, feliz día en su fiesta.

jueves, 17 de enero de 2013

Miedo a ...


Hace poco más de un año un joven valenciano era ordenado sacerdote y marchaba a Vietnam como misionero. Estas Navidades, aprovechando las vacaciones, el gobierno de aquel país le ha “invitado” a no regresar. Imaginen cómo se siente.

¿Cuántas personas sufren situaciones similares? Cientos. Miles. Y no necesariamente son gobiernos quienes las silencian. Ni ocurre en países lejanos de corte islamista o comunista. También ocurre entre nosotros. Entre compañeros y colegas. Incluso en el seno de nuestra Iglesia.

A veces mandamos callar. Otras, somos nosotros los obligados a guardar silencio, a sentirnos extraños, extranjeros en nuestra propia casa...

Que esto le ocurra a uno le convierte en medio héroe. Que aún así no se deje doblegar, que su espíritu sea capaz de levantarse de nuevo, le hace a uno héroe completo.

¡Cuántas verdades, pero sólo una Verdad!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Las "líneas torcidas"


Existen heroicidades sin héroes. Actos heroicos que no nacen de una verdadera voluntad de heroicidad. Son las “líneas torcidas” con las que Dios se sigue haciendo presente en nuestra historia. Sólo Él puede extraer del mal, bien... Y lo hace. Constantemente. Aunque racionalmente podamos pensar con acierto que nadie puede dar lo que no tiene, Dios es capaz de conseguirlo: hacernos dar incluso sin tener...

¿Por qué les cuento esto?

Existe una bellísima oración atribuida a San Francisco de Asís. Seguro que les suena: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”. Su fuerza, que radica en su estructura, su musicalidad y su contenido, llega al alma de quien la escucha. La santidad es reconocible en cada una de sus letras.

Sin embargo, casi con toda seguridad, San Francisco nunca la escribió de su puño y letra. Probablemente fue escrita a principios del siglo XX, muchos siglos después de la muerte del Santo. Y casi seguro que quien la escribió la atribuyó a San Francisco para así asegurarse una mayor difusión y alcance. El autor mintió, pero los dones que esta oración ha podido producir desde entonces son innegables. Son las líneas torcidas de Dios.

Si les interesa saber más sobre este tema les dejo este enlace, de donde rescato —ésta sí— una pequeña reflexión del santo de Asís, recogida en la Admonición 28 a modo de estribillo. En su estilo pudo basarse el autor de la “falsa” oración:

“Donde hay amor y sabiduría,
allí no hay temor ni ignorancia. 

Donde hay paciencia y humildad,
allí no hay ira ni turbación. 

Donde hay pobreza con alegría,
allí no hay ambición ni avaricia.

Donde hay quietud y meditación,
allí no hay preocupación ni disipación. 

Donde está el temor de Dios guardando la casa,
allí el enemigo no puede encontrar la puerta de entrada. 

Donde hay misericordia y discreción,
allí no hay soberbia ni dureza”.

Y de ese mismo enlace, otro regalo extra: los dichos del Beato Gil de Asís, tercer compañero del santo.

“Dichoso el que ama y no desea, en cambio, ser amado.

Dichoso el que teme y no desea, en cambio, ser temido.

Dichoso el que sirve, y no desea ser servido.

Dichoso el que se comporta bien con los demás, 

y no desea que los demás se comporten bien con él. 

Pero estas cosas son grandes, y los necios no logran entenderlas”.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Paciencia con Dios


No me cabe duda de que Dios tiene mucha paciencia con nosotros, pero nosotros o la tenemos con Él. Obviamente, las razones son distintas.

Normalmente, cuando le pedimos algo a Dios esperamos resultados rápidos, como si fuera un mando a distancia. Somos cortoplacistas. Nos preocupamos del mañana inmediato, e incluso del ahora mismo. Y aquí es donde deberíamos ser pacientes con Dios. No porque no pueda con todo —y todos— a la vez, sino porque su reloj y su calendario no es el nuestro. Su visión es a largo plazo.

Que se lo digan, si no, a una familia italiana que, tras diez años en coma, recuperó a uno de sus miembros. Leía la noticia en ACI Prensa el pasado día 6.

Max tenía sólo 20 años cuando quedó paralizado como “un tronco muerto sin posibilidad alguna de recuperación”, tal como los médicos le diagnosticaron el 15 de agosto de 1991, cuando sufrió un terrible accidente de auto.

Imaginen la desesperación de su madre. Y su coraje cuando el hospital dejó de atenderle —ya no podían hacer nada más por él— y tuvo que llevarlo a su casa para cuidarlo sin ninguna esperanza...

Imaginen levantarlo, cambiarlo, alimentarlo, acostarlo, hablarle, besarle, abrazarle... sin respuesta alguna. Y sin embargo, Lucrecia —así se llama esta mujer— nunca dejó de hacer la señal de la cruz sobre su hijo cada noche al acostarle y rezar junto a él durante casi diez años.

Pero, como les decía, los plazos de Dios son otros. Justo cuando la esperanza y las fuerzas de Lucrecia flaquearon, la noche del 28 de diciembre de 2000, Dios obró su milagro.

Tras más de 3000 signos de la cruz sobre un cuerpo vivo, pero inerte, Lucrecia se sintó aplastada por el peso de un futuro sin luz. Aquella noche se sentía incapaz de santiguar a su hijo y de rezar junto a él. Y así se lo dijo. Pero entonces, la mano de Max se alzó y él mismo realizó la señal de la cruz y se abrazó a su madre.

Desde entonces ha ido mejorando. Es cierto que no ha regresado a una vida normal, pero puede expresarse y ser feliz.

Por cierto: fue consciente de todo lo que se le decía y ocurría a su alrededor durante su mal llamado estado vegetativo. Simplemente estaba esperando su momento. O mejor, el de Dios...

jueves, 29 de noviembre de 2012

Prioridades


Todavía quedan héroes anónimos de verdad. De los que hablan y hacen, o viceversa. De los que tienen claro lo que es primero y lo que es después, aunque el después también pueda ser importante.

El miércoles leía en la prensa dos noticias.

La primera era un llanto al cielo. Un niño de seis años, y unos padres que contemplan el futuro con toda la incertidumbre posible. “Si no lo operan, morirá”, era el titular.

Ese mismo día, en otro medio, leía esta otra noticia: “Una ONG sufraga el tratamiento de 2.000 euros del perro quemado”.

No seré yo quien niegue el respeto y amor por los animales, ni quien deje de denunciar la crueldad de la que puedan ser objeto. Pero creo que es una cuestión de prioridades. Ya sé que es demagógico, pero pienso que nadie debería gastarse un euro en comida para gatos (o perros) mientras exista un solo ser humano que pase y muera de hambre. O al menos yo no podría hacerlo con la conciencia tranquila.

Un día antes, la princesa de Asturias, doña Letizia, aparecía también en prensa señalando que éstos “son tiempos para hablar de altruismo”.

Para algo más que hablar, me temo. La familia de Edu, el niño de 6 años del principio, apelaba incluso al Rey de España. No sé si han obtenido respuesta del monarca o de cualquier otro miembro de la familia real. Algo más que palabras, se entiende.

Los que sí lo han entendido son las personas que al leer su caso en prensa se han puesto en contacto con la familia. Ellos son los héroes anónimos a los que me refería desde el principio.

No niego la bondad del resto de personas e instituciones a las que he arrastrado hoy por entre estas líneas. Pero mis héroes hoy son de los que hablan y hacen, de los que tienen claro lo que es primero y lo que va después...

jueves, 22 de noviembre de 2012

Premios desapercibidos


Reconozco que me conmueve la historia de Carlota. Parapléjica desde los 25 años, se casó, tuvo tres niñas —pese a que la pequeña era “inviable” según los médicos— y ha quedado viuda recientemente. Y aún así, sigue adelante...

La revista “Misión” le ha dado un premio. Pueden leer la noticia completa en Aciprensa.

En la misma encontrarán también el caso de un matrimonio que, con seis hijos biológicos sanos, ha adoptado a otros cuatro: dos con síndrome de Down, y los otros dos con cierto retraso psíquico debido al síndrome de alcoholismo fetal.

Heroico también el esfuerzo y la presencia de los católicos en la Franja de Gaza. En este enlace pueden leer la carta que ha remitido el sacerdote y religioso José Ansaldi desde la única parroquia católica en la franja. No tiene desperdicio. Como muestra les dejo la petición que un palestino cristiano realiza a los religiosos: “por favor ustedes no se vayan, ustedes no se tienen que ir. Si ustedes se van, ¿quién se queda acá con nosotros?”. Lo digo con conocimiento de causa: si los palestinos musulmanes son maltratados y utilizados por sus hermanos musulmanes y por los judíos, a los palestinos cristianos les maltratan y cercan todos, sin que nadie mueva un dedo por ellos...

jueves, 15 de noviembre de 2012

Gracias...



Ayer enterramos a mi padre. Bueno... En realidad enterramos su cuerpo, porque su recuerdo y el poso que dejó en cada uno de los que le conocieron permanece, y su alma ya vuela de regreso hacia la casa del Padre.

Ayer enterramos su cuerpo y hoy, que los dedos duelen un poco menos, y el cansancio me ha dado un respiro, quiero dejar por escrito mi agradecimiento.

Agradecimiento primero a Dios, por mi padre y por mi madre. No me siento capaz de enumerar todo lo que he recibido sin olvidarme de nada: amor y cariño, educación en el esfuerzo y la responsabilidad siempre desde el respeto y la libertad, ... Como le gustaba decir, su santo —San Francisco de Asís— valía por seis. Dicen que el nombre nos marca. En el caso de mi padre, doy fe.

Gracias también a Dios porque ha permitido que mi madre pudiera cuidar y acompañar a su esposo hasta el último minuto, por haberles dejado disfrutar de un último noviazgo ya en el lecho del hospital donde pudieron celebrar sus bodas de oro con una lucidez —la de mi padre— que hace meses que le había abandonado. Fue un regalo inesperado, un milagro, una gracia.

Es cierto que en más de una ocasión en este último mes y medio me he descubierto a mí mismo interrogando y reprochando a Dios por alargar innecesariamente este último tramo de vida de papá. Dos días después —y como yo mismo ya sabía antes, incluso cuando me quejaba— he de reconocer que lo ha hecho muy bien, y que sabía mejor que yo lo que se hacía. ¡Chapeau, Señor! ¡Te has portado!

Este mes y medio nos ha dado tiempo a despedirnos, a prepararnos, a amarnos con mayor intensidad, a valorar nuestros tiempos. Este mes y medio nos ha ahorrado lo peor de la evolución del Parkinson que estaba todavía por llegar. En este mes y medio pudimos ser testigos —y beneficiarios— del milagro de la sanación —aunque solo fuera temporal— de un cuerpo y una mente. En este mes y medio he visto cómo el amor verdadero todo lo puede: hasta el penúltimo día mi padre devolvió cada beso que mi madre le daba, incluso cuando peor estaba...

En este mes y medio hemos podido comprobar la fuerza de la oración y cómo todo lo que hemos pedido se ha cumplido: que fuera un tránsito sereno, tranquilo y sin dolor, que no hicieran falta medidas extraordinarias, que muriera en su cama. Y así fue: se durmió a las 11 del lunes y falleció a las 3 de la madrugada del martes sin dolor, en silencio, en su casa...

Gracias, Dios mío, gracias.

Mi agradecimiento también a todos los que se han hecho presentes para acompañarnos. Gracias por su cercanía, sus abrazos, sus oraciones, sus palabras. A los que lo hicieron por teléfono, por correo o por mensajes. A los que lo hicieron en persona. A los que lo intentaron y se perdieron y acabaron llorando impotentes en otro pueblo. A los que se adelantaron —abriendo un hueco en una agenda imposible— incluso a nuestra llegada al tanatorio. A los que rezaron y celebraron misas por su alma. No me veo capaz de nombraros a todos, pero de todos mi alma guarda recuerdo y constancia. A todos, gracias.

Y por supuesto, gracias a mi familia. A mi madre que todavía anda preocupada por mi fiebre. A mi mujer y a mi hija, a mis primos y primas, a mis “tetas” adoptivas, a mis “pacos” y a mis “pepes”, a los “betanios”, “naos” y “juniors”, a los que hace tiempo que no veo, y a los que os veo todos los días. A todos os he sentido familia.

Ayer enterramos a mi padre, sí. Pero lo más importante de él está con Dios; lo segundo, con mi madre, y conmigo... Y con su nuera, su nieta y sus sobrinos.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Campanas de vida eterna



Podría hablarles de muchas personas hoy. Durante estas semanas se ha ido acumulando temas y situaciones...

Podría hablarles de una joven colombiana que, violada por su padre, quedó embarazada y rechazó abortar (leer). Podría hacerlo del último cristiano en la ciudad siria de Homs, un anciano de 84 años asesinado al negarse a abandonar su casa donde cuidaba de su hijo discapacitado psíquico, que también ha desaparecido (leer). Y también podría contarles de las hazañas de un matrimonio católico de Canadá en China, donde han rescatado de la muerte a 1400 huérfanos desde 1995 (leer).

Sin duda se trata de historias ejemplares y ejemplarizantes. Pero simbólicamente hoy quisiera colocar esas heroicidades en el tañido de una campana...

Hace casi cien años que el campanario de la iglesia armenia de Diyarbakir, en Turquía, fue derribado, para que no hiciera sombra a los minaretes de la ciudad. De entre todos, el pueblo armenio, cristiano, es una de las poblaciones peor tratadas en Oriente Medio. Ha sufrido en sus carnes el genocidio, la persecución y el desprecio. Y lo sigue sufriendo —el desprecio y alguna que otra trifulca en la que llegan a las manos— incluso dentro de la basílica del Santo Sepulcro por parte de otros grupos cristianos.

Tras casi cien años —les decía— el campanario de esa pequeña iglesia ha sido reconstruido y la voz de su campana vuelve a escucharse. Probablemente nunca dejó de hacerlo en los corazones y en las almas de sus feligreses, pero hoy, además, su anuncio llega a muchas más personas. Incluso también a ustedes...

La noticia completa la pueden encontrar aquí.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Llenar la soledad...


Tiene 84 años y hasta hace un mes todavía cuidaba de su marido de 88 con algunas ayudas puntuales. La semana pasada un médico, con la mejor de las intenciones, casi le da un disgusto al decirle que no puede seguir cuidándole y que lo mejor que podría hacer la familia es ingresar al anciano enfermo en una residencia. La mujer tiene asumido que ese momento puede llegar, pero no quiere que sea antes de hora. Quiere que sea el último recurso, cuando ya no quede otra opción...

Varias semanas en el hospital dan para ver muchas cosas. Ancianos enfermos abandonados es una de ellas. Familiares y médicos que buscan dónde aparcarlos es otra. Jóvenes profesionales cariñosos, también.

Ingresar a un anciano enfermo en una residencia especializada no tiene por qué significar un acto de abandono. Puede ser una necesidad y hasta la mejor opción clínica para él. Aún así, al menos a ciertas generaciones, sólo plantear esta posibilidad nos produce un profundo dolor en el corazón. Y en el alma.

Hay congregaciones religiosas dedicadas precisamente a desarrollar esta labor de acompañamiento de la soledad. Bienaventuradas sean. Como bienaventuradas todas las personas que trabajan en estas residencias que miman y aman a perfectos desconocidos. Pensar en sus cuidados es el mejor consuelo para aquéllos que no tienen otro remedio que utilizar sus servicios...

De momento, nosotros esperaremos.

sábado, 27 de octubre de 2012

Amancio Ortega


Se trata de uno de los hombres más ricos del mundo. Acaba de donar -a través de su fundación- 20 millones de euros a Cáritas para colaborar en su labor social de atención a los más desfavorecidos de nuestra sociedad.

Veinte millones de euros es muchísimo dinero. Mucho, mucho. Probablemente, para don Amancio Ortega no llegue al nivel de aquella anciana del relato evangélico que sólo entregó dos monedas, pero que eran todo cuanto tenía. Aún así, esos veinte millones van a hacer mucho bien.

También puede ser cierto que don Amancio Ortega resulte beneficiado por este donativo a nivel de imagen social, y que sus empresas o él mismo se habrán podido desgravar un porcentaje del mismo en sus impuestos. Aún así, esos veinte millones en manos de Cáritas van a llegar a muchas personas.

Porque precisamente es por esta razón por lo que les comento este acto de beneficencia aquí. No es anónimo, evidentemente. Y dada la fortuna del donante, tampoco podrá ser calificado de heroico por el importe del donativo, aunque sea una cifra objetivamente enorme... Pero que alguien declare abiertamente su confianza en Cáritas para llegar a ofrecerle esa cantidad de dinero, sí merece la pena ser destacado.

Y es que en esta sociedad -o en parte de ella- en la que se persigue a la Iglesia, que alguien que se expone al refrendo público en sus negocios como lo hace el dueño de Zara no tenga ningún problema en dejar clara su preferencia por una institución de la Iglesia para gestionar su preocupación caritativa y social dice muchísimo de ambos. En don Amancio habla de valor y sinceridad. De Cáritas habla de su eficacia, confiabilidad y transparencia. De esto les he querido hablar aquí.

jueves, 18 de octubre de 2012

DOMUND


Celebramos este domingo la Jornada Mundial de las Misiones. Por supuesto que hoy, y a lo largo de la historia, el papel de los misioneros es heroico, pero déjenme ser muy breve y hacerles hincapié en un pequeño aspecto: la heroicidad también es compartida para toda la diócesis que envía a sus sacerdotes en misión a otros países.

No olviden que la vieja Europa ya no es la cristiana Europa. Estamos en tierra de misión. Y además hay escasez real de vocaciones. Así que, cuando enviamos a uno de nuestros sacerdotes o seglares como misioneros estamos compartiendo no de lo que nos sobra, sino de lo poco que tenemos.

La generosidad no consiste en repartir migajas. Visto el número de misioneros, la diócesis de Valencia no no hace. Repartir migajas, se entiende...

jueves, 11 de octubre de 2012

Las sorpresas del Espíritu


Cuando el 28 de octubre de 1958 el cónclave de cardenales eligió como sucesor de Pío XII a Juan XXIII, con casi 77 años de edad, el mundo se sorprendió. Después, lo veneró. No pocos “expertos vaticanistas” calificaron al nuevo pontífice como una figura de transición ante la imposibilidad de los cardenales de ponerse de acuerdo sobre una persona con mayor recorrido vital...

Probablemente ni el mundo, ni los expertos, ni los cardenales, pensaron que aquel viejo sacerdote —sus formas y palabras demostraron que nunca dejó de serlo— tenía un gran papel reservado en la historia de la Iglesia: la convocatoria del Concilio Vaticano II, en 1962. ¿Quién ha dicho que el Espíritu Santo no actúa en todos los ámbitos y estamentos de la Iglesia?

Quizá precisamente por su longevidad, Juan XXIII era la persona ideal para no tener miedo de plantear ese gran foro de aire fresco que supuso el Vaticano II. Dicen los cronistas romanos que Pablo VI —que sucedió a Juan XXIII y continuó con los trabajos del Concilio hasta ponerle fin en 1965— no se hubiera atrevido a abrirlo, y que Juan XXIII no hubiera sido capaz de cerrarlo. Probablemente ésta es una simplificación injusta con ambos pontífices, pero viene a dar la razón a los que piensan —pensamos— que el Espíritu Santo siempre encuentra caminos para llegar, aunque a veces, a priori, parezcan los menos apropiados...

Los que solo hemos conocido a la Iglesia tras el Vaticano II no podemos hacernos ni una remota idea de lo que éste supuso —y supone— para la Iglesia. De verdad. No exagero.

Por eso hoy, fecha que coincide con el 50º aniversario de la apertura del Concilio, y del Año de la fe, convocado por el Papa Benedicto XVI con motivo de esa efemérides, esta columna quiere rendir tributo a todos los hombres y mujeres que trabajaron, especialmente desde lo desapercibido, en aquella asamblea, haciéndola posible.

Y lo hicieron dejándose llevar, aún sin saber ni tener muy claro a dónde conducía todo aquel esfuerzo, confiando plenamente en el Espíritu. Por eso, son nuestros héroes anónimos del día.

jueves, 4 de octubre de 2012

Sin recortes


Hay que ser de una pasta especial. Sólo hay que verles trabajar de cerca para comprenderlo. Hablo de la profesión médica. Y más concretamente, de enfermeras/os y auxiliares de enfermería. Que no se me enfaden los médicos, pero su trato nunca es tan cercano, habitual y cotidiano...

Se nota cuándo algo es vocacional y cuándo no lo es. El cariño, la consideración, el respeto a la dignidad del enfermo incluso cuando éste no pone nada de su parte e incluso se muestra agresivo. No todos son iguales en esto, por eso hablaba de vocación...

Y además están los familiares que, con su preocupación lógica, a veces dificultan más que arreglan.

No me entiendan mal. Estos profesionales también trabajan por dinero. También les afectan los recortes. También tienen cargas y obligaciones familiares. Y deseos, caprichos y aspiraciones. Y puede que hasta cuestiones inconfesables... Pueden estar indignados, pero lo cierto es que, en esta última semana en que he tenido oportunidad de verlo, la atención a los pacientes, al menos por su parte, no ha sido recortada. No podía ser de otra manera, ni debería serlo nunca. A fin de cuentas, lo importante en este caso no se paga con dinero, derechos o privilegios.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Colgados de Dios


Me cuenta Don Víctor —citándole así algunos ya saben de quién se trata— que poca gente de Iglesia conoce a fondo la labor que realiza el Cottolengo del Padre Alegre y la congregación de las Hermanas Servidoras de Jesús en su pueblo, Palma de Gandía. Incluso ese desconocimiento alcanza a muchos vecinos del mismo municipio. Y si lo dice Don Víctor, probablemente tenga mucha razón.

Desde dentro de la Iglesia somos muy conscientes —desde fuera se subestima o no se quiere reconocer— de la gran labor que se desarrolla en nombre de Dios. Sin embargo, nuestro conocimiento no pasa, en demasiadas ocasiones, de simples vaguedades y datos generales. Creo que de esto, precisamente, es de lo que me hablaba Don Víctor esta misma mañana.

Muy pocos saben de verdad lo que es el Cottolengo del Padre Alegre, aunque quizá hayan oído hablar de él.

Se trata de una institución que ampara y acoge a enfermos incurables y pobres. Una institución en la que desarrollan su labor evangelizadora —asistiendo al cuerpo y al espíritu del enfermo, como debe ser— las religiosas que les mencionaba en el primer párrafo. Una institución donde se vive la alegría de ser y sentirse amado por Dios, pese al dolor y la enfermedad. Una institución, en definitiva, que aspira a vivir de la Divina Providencia, sin subvenciones, sin pedir ni aceptar nada que sea fruto de petición...

No es fácil encontrar números, porque no “sacan pecho” por su trabajo, pero sé por una buena persona y de confianza que casi setenta enfermos sin recursos viven en la casa del Cottolengo en Palma de Gandía gracias a la caridad, la limosna y el amor de Dios...

jueves, 20 de septiembre de 2012

Te presto mi voz

Hace casi un año, cuando el dinero público llevaba ya un tiempo escaseando, les hablé de ello. Hoy vuelvo a hacerlo.

Hace escasamente una semana el padre Aparicio vino a verme. En realidad, no directamente. Había venido a explicarle al Sr. Arzobispo su última iniciativa para intentar salvar las residencias y los centros de ASPADIS, que se dedican a la atención de disminuidos psíquicos profundos.

Se trata de una pulsera azul y de un donativo de un euro por cada una de ellas. Le han hecho cincuenta mil. Seguro que si miras un poco con atención, en pocos días, encontrarás la forma de hacerte con una de ellas, de ser voz de los sin voz...

¿Y dónde está la heroicidad? Probablemente en la perseverancia de un hombre dispuesto a remover cielo y tierra por una buena causa. O en la de aquéllos que le han fabricado las pulseras sin coste alguno. O quizá en la imprenta que le ha impreso los carteles, gratis también. Y, por supuesto, en todos aquéllos que han hecho su donativo y llevan una de estas pulseras en la muñeca.

No se corten. Hay muchas causas con la que está cayendo..., pero la de estos pequeños es una voz que no se levantará, que no se escuchará, si no les prestamos nuestras gargantas.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Héroes incómodos


Ha pasado casi un mes desde la última vez. Escribir todas las semanas agota. Descansar es necesario... y también una tentación de comodidad.

En este tiempo han pasado, han llegado hasta mis oídos, cientos de historias, de pequeños detalles, de desapercibidas heroicidades. Ya tendremos tiempo de ir desgranando algunas de ellas. Otras, me las guardaré en el corazón.

Muchas son las cosas de las que valdría la pena hablarles en primer lugar. Del valor de un anciano Papa que mañana inicia un complicado viaje por el Líbano. De no pocas comunidades cristianas y musulmanas que, en aquel país, se unieron anoche para rezar por Benedicto XVI, por el diálogo, la paz y la convivencia que, desde hace décadas, les ha sido hurtada a los libaneses. Del inconformismo del cardenal Carlo María Martini, que falleció hace unos días...

jueves, 9 de agosto de 2012

Los verdaderos juegos de "Litus"


Apenas faltan unos días para la conclusión de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Apenas unos días para que todos los deportistas —muchos lo han hecho ya— regresen a casa con las maletas cargadas de alegrías, penas, decepciones, ... Al menos uno de ellos, español, no volverá a casa. O quizá sí, porque su casa ya es otra.

Carlos Ballvé, “Litus” para los amigos, es un defensa de la selección española de hockey sobre hierba que, apenas termine el torneo, volará hacia Bélgica para terminar sus estudios en el seminario.

La historia de “Litus” es especial. Que haya podido dedicarse al deporte ya es, de por si, casi milagroso, pero fue en 2005, durante un Mundial sub-21, cuando comenzó una especial relación con Dios. Durante aquel torneo, Carlos “negoció” con Dios. Como hacemos todos tantas y tantas veces, le hizo una promesa: ir a Medjugorje si Dios les echaba una mano. Parece ser que Dios cumplió, y también lo hizo “Litus”.

Sin embargo aquello no fue suficiente. Una semilla quedó sembrada en el corazón del joven, y aunque esta vez —deportivamente— no necesitaba de su auxilio, Carlos acudió de nuevo a Dios. Esta vez, con una actitud totalmente distinta. Lo explica con sus propias palabras: “no sé qué pasa, están pasando cosas muy raras. Yo quiero jugar limpio contigo, así que aquí me tienes, haz lo que quieras”. De ahí, al Seminario.

Carlos va a dejar atrás los juegos olímpicos para retomar el verdadero Juego...

jueves, 2 de agosto de 2012

Érase una fe


Déjenme hoy hablarles de una película, “Érase una fe”. Su estreno está previsto para el próximo 7 de septiembre y, como suele ocurrir en estos casos, serán pocas las salas, pocos los días de proyección, y menos aún la información que aparecerá en los medios de comunicación. Lo cierto es que todos los que se implican en la producción y distribución de este tipo de cine —alejado de subvenciones públicas que, además, ni exigen— son héroes...

“Érase una fe” es el relato de una vuelta al mundo. La de dos “mochileros” en bicicleta en busca de una misma Fe, que mueve a millones de personas en el mundo desde hace dos mil años. Una Fe que comparten pueblos tan distantes como distintos.

El film, de 84 minutos, ha sido dirigido por el francés Pierre Barnérias, y tiene como protagonistas a Charles Guilhamon y a Gabriel de Lépinau, cuya ruta les condujo a Rumanía, Turquía, Siria, Irak, India, Nepal, Tíbet, China, Tailandia, Senegal, Mauritania, Argelia y al Amazonas… Producida bajo el sello de Tprod, será distribuida por European Dreams Factory y Alquitara Films.

Por cierto, y por si se la perdieron en el cine: el 29 de septiembre es la fecha de lanzamiento en DVD de la película “Prefiero el paraíso”, sobre la vida de San Felipe Neri...

jueves, 26 de julio de 2012

Y a su vez, son los que tienen un futuro más incierto...


Según informa la Agencia Fides —y recogen diversos medios de comunicación, como ACIPrensa— las comunidades cristianas y el movimiento interreligioso "Mussalaha" ("Reconciliación"), que operan en Siria, están siendo los principales órganos de solidaridad en Damasco, dentro del clima de terror y muerte que derrama en la capital el enfrentamiento armado entre el régimen y los rebeldes.

Al parecer unos doscientos mil sirios se encuentran atrapados en la capital, huyendo de un lugar a otro intentando salvar sus vidas. Ni que decir tiene que en las más penosas condiciones de subsistencia. En este éxodo permanente y constante de familias enteras, con ancianos y niños, los barrios cristianos de Jaramana, Qassaa, y Bab Touma, se han convertido en oasis de acogida y solidaridad, sin distinción alguna de etnia, comunidad o religión. Precisamente, son los jóvenes cristianos de esas comunidades quienes coordinan la acogida de los nuevos desplazados enviándolos a escuelas, iglesias, y edificios públicos.

Las principales fuentes de ayuda a esta población desplazada llegan desde Caritas Siria y otras organizaciones cristianas, como son el Middle East Council of Churches (Consejo de Iglesias de Oriente Medio), el Patriarcado Greco-ortodoxo, y la Comunidad de San Egidio.

Estos asentamientos improvisados no solo proveen de alimentos y alojamiento a los desplazados, sino que debido a las extremas condiciones de calor —unos 42 grados de temperatura—, han tomado medidas de limpieza pública que asegure unas condiciones mínimas de salubridad.

Y mientras esto ocurre y ésta es la respuesta de los cristianos sirios, algunos extremistas islámicos ya están aprovechando la ausencia del orden civil para perpetrar asesinatos sobre familias cristianas. Hace unos días, un grupo radical islámico "Liwa al-Islam" ("La Brigada del Islam"), asesinó a una familia cristiana en el barrio de Bab Touma: bloquearon el vehículo de Nabil Zoreb, un oficial civil, y le obligaron a bajar con su esposa Violet y sus dos hijos, George y Jimmy, matándolos a quemarropa.

Desgraciadamente, ése puede ser el futuro para muchos de los que hoy son héroes anónimos. Lo hemos visto en Egipto y en Libia.